La duda de Zidane

Moneda al aire. Así son los partidos del Real Madrid en el Bernabéu, con todo en juego y con el Barcelona acechando al equipo blanco. Poco importa. Eso parece. Quien vea el 3-0 final podrá decir que la crítica se lleva al extremo, pero la realidad dice que todo aquel que presenciara el partido del Bernabéu, dudará en estos momentos sobre lo que ofreció el equipo madridista sobre el verde y menos aún para ganar con esa supuesta comodidad que reflejó el marcador.

Ante el Alavés, nueva demostración de que el Real Madrid de Zidane no sabe ganar sin sustos y jugando de una manera redonda de principio a fin. Los partidos del equipo blanco en su estadio están rodeados de incógnitas, que en el caso de la tarde del domingo no se despejaron hasta que Isco se inventó el gol imposible y Nacho lo certificara con un gol de 9 o de 3 o también de 5, posiciones todas ellas en las que jugó y sacó nota.

Llevamos semanas advirtiendo de que el Real Madrid actual no es capaz de jugar bien al fútbol con el 4-3-3 como sistema de juego. Parece que no hay otro dibujo posible para encajar en el once blanco a la BBC, pero Zidane debe cambiar. Está obligado a hacerlo porque debe dar el espacio necesario al tridente blanco.

El Real Madrid gana, pero no juega bien y la paciencia del aficionado parece estar al limite. Ante el Alavés se volvieron a escuchar pitos, como ante el Betis. Protestas que se calmaron con ese empujón final tan típico del Real Madrid actual, especialmente en el Bernabéu.

En la segunda vuelta, los aficionados madridistas tan sólo han podido disfrutar del choque ante la Real Sociedad, en el resto de partidos dudas y angustias salvadas por las apariciones de esos últimos minutos o como ante el Alavés por una aparición de Benzema, el zapatazo final de Isco o el gol de hombre de área de Nacho.

Zidane tiene por delante el reto de recuperar una versión válida de Bale (imprescindible que vuelva a la izquierda), otra de un Modric perdido o la puntería de un Ronaldo que debe afinar puntería ante lo que se avecina. La feria de abril es una amenaza y en ella se pone en juego Liga y Champions. Es cierto que hay jugadores como Benzema, Nacho o Carvajal que están superlativos, pero no parece suficiente.

Decían días atrás por la zona noble del Bernabéu que esa falta de tensión o de juego no aparecía en las grandes ocasiones, pero lo visto ante el Alavés no invita a pensar de esa manera. Y es que el problema no parece de fuerza e intensidad y sí de fútbol y el dibujo táctico que se emplea. Tiempo tiene Zidane para rectificar y encontrar una solución.

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